Death Valley: Un lugar de contrastes… (3 de 3)

Lo más curioso del Death Valley no es el calor sofocante que hace en verano, sino la diversidad de elementos que lo componen.

Tan pronto te encuentras un mar de sal y sulfuros, como pisas auténticas dunas de arena como si del Sáhara se tratase. Y es que en un lugar en el que lo que más abundan son las piedras, todas del mismo color, encontrarte arena suficiente como para construir una duna del tamaño de un transatlántico es, cuanto menos, curioso.

Sin duda, la erosión de millones de años ha transformado este terreno en algo digno de visitar, aunque hacerlo en verano no te lo recomienden ni las guías de viaje que ponen cosas como:

El Death Valley se ha convertido en los meses de verano en un lugar turístico desde hace pocos años, por lo que es posible encontrarse a un puñado de incautos turistas queriendo vivir una experiencia bastante peligrosa.

De todas formas, cuando uno ve que no es el único en la carretera, tira para delante y asume las consecuencias. Nosotros salimos muy contentos, pero muertos de una impresionante paliza de coche de más de 8 horas para experimentar el calor extremo.

Como dirían los americanos, It´s a must.

Un abrazo.

Death Valley: Un lugar de contrastes... (3 de 3)CarlosLN
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