Las lluvias repentinas (Flash Floods!)

En muchas partes del Gran Cañón te advierten de los repentinos aguaceros. Siempre había imaginado un Gran Cañón seco, en plan desierto, con todo lleno de arena en polvo, pero sobre todo porque lo íbamos a visitar en pleno mes de agosto. Pero resulta que el Gran Cañón tiene un curioso ecosistema que permite disfrutar de un abrasador calor a mediodía y, 10 minutos después, tener que correr en busca de cobijo de la lluvia torrencial que cae.

El atardecer que pudimos disfrutar nosotros fue de esos que escriben en las guías de viajes como «perfectos». Un día caluroso, que trae una tarde de lluvias torrenciales que duran apenas una hora para dar paso a una puesta de sol entre tormentas con colores difícilmente explicables.

Tal fue el aguacero que caía por el Parque Nacional que decidimos volvernos al alojamiento para buscar los impermeables y la funda de la mochila para evitar que el agua nos impidiese disfrutar de todas las cosas que teníamos aún por ver. Ya preparados, fuimos en busca del punto más demandado para disfrutar de las puestas de sol, Hopi Point, pero la ruta de autobuses se había interrumpido por la cantidad de agua que había caído. Nos dio igual, fuimos una parte andando y llorándole un poco a un conductor el resto en autobús…

La recompensa fue mayúscula. Hopi Point es un mirador de lujo que te permite ver la puesta de sol a tu izquierda y toda una gama de colores violetas a tu derecha. La tormenta que acababa de pasar la pudimos ver de lejos, como se ve en la imagen.

Las fotografías de la puesta de sol, no fueron pocas… Un rato algo un poco tenso por no saber a qué disparar.

Un abrazo.

Las lluvias repentinas (Flash Floods!)CarlosLN
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